El café y yo

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Mi relación de amor-odio con el café comenzó cuando yo apenas estaba en bachillerato porque como en ITESA se hace bachiller técnico implica que la carga de trabajo es mucho más del doble que uno normal y cuando había que amanecer no había de otra que beber café. Esto claro con una lengua que se quema fácilmente con lo que sea, todo me lo como tibio porque caliente que hecha humo me deja la boca que todo me sabe a cartón por una semana.

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El asunto es que siempre odie tener que usar greca para hacer café, lo considero un método arcaico y poco eficiente. Luego aprendí que la mejor forma de beber café es usando una “Prensa Francesa” porque no recalienta el polvo de café y se pierde menos aroma y sabor. Aunque apenas lo he probado de esa forma un par de veces igual me lo encuentro tedioso porque hay que calentar el agua aparte y requiere tiempo de espera en lo que la borra de café se asienta en el fondo.

Incluso en la universidad bebí cafe al punto de que la cafeína ya no me hacia nada por mucho que bebiera. Así que me resigne a abandonarlo porque si al final no obtenía ese rush de energía que es lo que se busca a fin de cuentas botaba mi dinero. Aunque si admito que por años lo bebí con canela luego del almuerzo.

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Hace poco más de un mes cuando ayudaba a mudar a mi hermana me dijo que le habían regalado una máquina de café cuando compro la nevera y que ella no la iba a usar, que la tomara si quería. Y la simpleza de tener solo que pulsar un botón y el proceso es automático. La enciendes y sigues con tu vida y solo vuelves para servirte la cantidad que prefieras, tomen en cuenta que prepara hasta 12 tazas de café por vez. Me gusta que no es la típica cafetera que mantiene el café caliente en una jarra de vidrio que cuando se rompe no hay forma de comprarla en el país sino que tiene un deposito interno y con la taza presionas hasta que sale el líquido (a la izquierda del botón on/off en la foto superior). Lo encuentro mucho más conveniente y muy seguro para los que tienen niños que pudieran curiosear. Aparte de que mantiene la temperatura por un par de horas lo que para ambientes de oficina así todos tocan una taza caliente.

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La comencé a usar tanto que hasta Solange me regaló una taza para que me tomara mi café todas las mañanas! Y la diferencia en rendimiento es abismal, estoy mucho mas alerta y para alguien que necesita concentrarse en cosas como yo que tengo déficit de atención es tremenda ayuda.

Tardé como una semana en encontrar la medida de cafe exacta porque es mi primera cafetera con filtro de papel y las cantidades se manejan diferente. Los primeros dos días simplemente salio agua clara con “sabor” a café que llenas la taza hasta arriba y todavía se puede ver el fondo de tan transparente. Los siguientes tres días fue casi tinta china, creo que un día andaba tan hyper por la cafeína que cuando intenté hechar la siesta solo me quedé mirando el techo, osea que 6 horas después todavía tenia el cerebro a millón!

Al final para alguien que se queda en casa trabajando muchos días a la semana vale la pena tener algo de ayuda para estar con energía para completar todas las tareas pendientes. No me quejo del reencuentro con mi taza de café para comenzar el día. 

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